Anhelar una página en blanco, en una época saturada y ruidosa. Imposible pensar en el temblor ante ella. Buscar una historia natural en escenarios de lo remoto, al borde de un abismo climático. A pesar del derrumbe anunciado, representar de vuelta lo arcaico naturalmente, como sitio idílico, no ya de lo que será sino de lo que posiblemente fue: el paisaje nunca visto ni oído por el contemplador, donde ni el horizonte ni la palabra eran. El silencio que aporta el principio de los tiempos, cierta sabiduría indómita que contagia a los cuerpos su erotismo. De la imposibilidad de ese relato surge la narrativa poética de otro modo del amor. Ni idílico ni paradisíaco; primordial, no domesticado, un amor para ser catalogado en esta historia natural de cuando inició la humedad: lugar propicio para el origen / y en medio solamente / una oscura cadencia. Caracoles, conchas, valvas, que insisten en paisajes contemporáneos de un fuego hádico. Cronología del mundo, escribe Ana Velarde, lava adherida al cuerpo. Y también una escala temporal geológica del deseo. Una poética que se pregunta del tiempo escritural en un sitio incompatible con la vida: ni atmósfera ni voz ni flores rojas / nada más que un incendio el fuego antiguo.

Kenia Cano

Ana Velarde (México, 1991). Poeta y licenciada en Letras Hispánicas. Realizó estudios de posgrado en literatura comparada y arte en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Ha participado en diversas antologías y revistas nacionales e internacionales y ha publicado el libro La luz cuando amanece (Ediciones Simiente, 2012). Es maestra de Español y Literatura y en su tiempo libre rescata animales sin hogar. Recientemente ha incursionado en el mundo del collage.